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Sasha Justiniano parada enfrente de la sucursal bancaria de Wells Fargo en Clermont, Florida, donde trabaja como cajera bilingüe.
Sasha Justiniano es una cajera bilingüe de Wells Fargo en Clermont, Florida.

Un año más tarde: los sobrevivientes del huracán María establecen un nuevo hogar en Florida

Sasha Justiniano, Jaimie Urbaez y Yasel Fleitas —entre las aproximadamente 65,000 personas que huyeron de Puerto Rico y se quedaron en la zona central de Florida después del huracán María— todos encontraron refugio en Wells Fargo.

September 17, 2018

Editor’s note:  An English-language version of this story is also available.


A diferencia de muchos de sus vecinos, Sasha Justiniano y su madre, Noemi Ortiz, se mantuvieron cautelosas después de que el huracán Irma bordeó a Puerto Rico el 6 de septiembre de 2017. Ellas sabían que otros podrían seguir.

Pero ni siquiera ellas estaban listas para la crisis humanitaria que trajo en tierra el huracán María 14 días más tarde con sus vientos de 175 millas por hora, lluvias y marejada de tormenta.

Después del paso de la tormenta quedaron 2,975 muertos, casas y empresas destruidas, líneas eléctricas derribadas y otros daños catastróficos, golpeando aún más a la frágil economía de Puerto Rico.

A diferencia de muchos de sus vecinos, Sasha Justiniano y su madre, Noemi Ortiz, se mantuvieron cautelosas después de que el huracán Irma bordeó a Puerto Rico el 6 de septiembre de 2017. Ellas sabían que otros podrían seguir.

Pero ni siquiera ellas estaban listas para la crisis humanitaria que trajo en tierra el huracán María 14 días más tarde con sus vientos de 175 millas por hora, lluvias y marejada de tormenta.

Después del paso de la tormenta quedaron 2,975 muertos, casas y empresas destruidas, líneas eléctricas derribadas y otros daños catastróficos, golpeando aún más a la frágil economía de Puerto Rico.

Sasha Justiniano y su mamá, Noemi Ortiz, dejaron su casa en Puerto Rico para comenzar una nueva vida después de que el huracán María azotó a la isla en 2017. Justiniano, ahora una cajera de Wells Fargo, comparte la historia de su integración a la vida en el centro de Florida. (4:00)

Ortiz, una funcionaria de servicio comunitario, que ayudó al gobierno de Puerto Rico suplir las necesidades de vivienda, alimentos, y otros artículos básicos de los residentes, pensó que había hecho todo para estar preparada para la tormenta inminente.

“Nos preparamos, y fuimos al supermercado y compramos comida y agua para aproximadamente dos semanas”, dijo. “Pero una vez que el huracán María golpeó, nos dimos cuenta de que no iba a ser suficiente”.

“Los puentes y carreteras principales estaban destrozados”, dijo ella, “y no había paso”. “No había manera de entrar o salir”, señaló Ortiz. “No podíamos movernos a ningún lado. Los vecinos trataban de ayudarse unos a otros para limpiar las calles, pero se necesitaba maquinaria pesada”.

Llenos de pánico los residentes luchaban por el agua y esperaban horas por los menguantes suministros de gasolina. Justiniano no pudo llegar por días al taller de neumáticos donde trabajaba, y cuando finalmente llegó, se enteró de que la empresa no podía funcionar hasta que se restaurara la electricidad.

Hasta el día de hoy Justiniano y Ortiz se sienten angustiadas cuando hablan sobre la furia del huracán María.

“La mayoría de las personas no estaba haciendo nada para prepararse, porque decían que María tampoco vendría, como hizo Irma”, dijo Justiniano. “Cuando la tormenta golpeó, podíamos escuchar afuera a la gente gritando y corriendo, y las casas explotando, y los árboles cayéndose, y las hojas y los escombros golpeando la casa. Nuestra casa era de concreto y estábamos más seguras, pero habíamos dejado las ventanas abiertas porque pensábamos que nuestra casa podría explotar o derrumbarse”.

“Podíamos sentir el viento en los oídos”, dijo Ortiz. “Parecía como un monstruo afuera”.

Su boleto de salida

Un regalo de cumpleaños que Ortiz le dio a Justiniano antes de la tormenta —un crucero por el Caribe y los boletos de avión para ambas al puerto cerca de Orlando— aseguró su escape a Florida en noviembre de 2017. Salieron con una sola maleta cada una, y con excepción de un viaje de regreso por artículos que dejaron atrás, han permanecido en Florida desde entonces.

Mientras vivía con la hermana de Ortiz en Clermont, Justiniano solicitó un puesto de cajero bilingüe en una sucursal bancaria local de Wells Fargo.

“Cuando le pedí que me contara un poco sobre ella y su experiencia de trabajo en el taller de neumáticos en Puerto Rico, su labio inferior empezó a temblar un poco, y entonces me contó su historia”, dijo Ashley Hebert, la Gerente de Servicios de la sucursal de Wells Fargo al describir la entrevista con Justiniano. “Una semana antes yo había estado en Houston, Texas, ayudando a recuperarse a mi propio papá después de que su casa y su camión se inundaron por el huracán Harvey. La historia de Sasha fue directamente a mi corazón”.

Justiniano se unió al equipo de Hebert el 19 de marzo de 2018, y poco después se mudó a su propio apartamento con su mamá.

“Mudarnos aquí ha sido un gran ajuste para ambas, tanto emocional como económico, pero hemos logrado muchas cosas”, dijo Ortiz. Durante el día, ella trabaja en un hospital local esterilizando equipos médicos, y por la noche toma cursos de inglés por Internet. “Estos son los retos que debemos superar, y que vamos a superar.

“Cuando nos mudamos aquí, Sasha lloraba todos los días”, dijo Ortiz. “El cambio más grande ha sido entrar a trabajar a Wells Fargo porque se le abrieron puertas y ha sido un gran cambio en su vida, que le ha ayudado a cambiar su perspectiva”.

“Como mamá, estoy orgullosa de lo que ella ha sido capaz de lograr y de la manera en que ella siente compasión y se preocupa por los demás. Ella es bien luchadora y no ha tenido una vida fácil. Nunca se sienta a esperar que las cosas le sucedan sin hacer nada; ella actúa.”

‘Para siempre estaré agradecido a Wells Fargo’

Foto grupal de Sasha Justiniano con los miembros de su equipo de Wells Fargo dentro de su sucursal bancaria en Clermont, Florida.
Justiniano, en el centro, con (de izquierda a derecha) la Gerente de Servicios Ashley Hebert, el Gerente de Sucursal Larry Tuso, y otros miembros de su equipo de Consumer Banking de Wells Fargo en Clermont, Florida.

Jaimie Urbaez y Yasel Fleitas también sobrevivieron la destrucción del huracán María en Puerto Rico y también encontraron su camino a Wells Fargo como secuela de la tormenta.

Antes de convertirse en cajera de una sucursal de Wells Fargo en Orlando en febrero de 2018, Urbaez trabajó como Gerente de Servicios en un banco cerca de San Juan. Madre de dos niños pequeños, una hija de 5 años y un hijo de 2 años, Urbaez dijo que el empeoramiento de las condiciones en Puerto Rico la forzó a huir junto con su madre, Zulma, a Orlando, donde vivía su hermano.

“Me sentí muy cómoda al unirme a Wells Fargo porque era una industria que ya conocía”, indicó Urbaez. “Me sentí muy bien, y Wells Fargo hizo que fuera muy fácil adaptarme”.

“Después de María, las condiciones eran horribles, y todo era difícil”, dijo. “No tenía un generador, por lo que me era duro tener a mis hijos en un lugar sin aire acondicionado, electricidad y alimentos frescos, y tener que ir a trabajar y dejarlos con mi mamá en esas condiciones. No podía dejar a mis niños así”.

Fleitas también había tenido experiencia bancaria anterior. Ya había trabajado para Wells Fargo durante ocho años en una variedad de funciones en sucursales bancarias en Miami, cuando él y su pareja dirigieron a Puerto Rico en enero de 2018 para dirigir La Social, una peluquería, bistró y boutique en San Juan.

El negocio salió indemne de Irma, pero no de María. Las aguas inundaron el vecindario, y tantos clientes se fueron mientras ellos luchaban por recuperarse de la tormenta que Fleitas no pudo mantenerlo abierto.

“Fue triste ver una isla tan hermosa destruida”, dijo Fleitas. “Nada era verde, sino gris. El océano ya no era azul, sino negro. Yo sabía que iba a ser difícil recuperarse. Los amigos y clientes que conocí a lo largo del camino comenzaron a mudarse al continente”.

“Tomé mi destino en mis manos y tomé la decisión de dejar atrás una vez más todos los sueños y ambiciones”, dijo. “Empaqué todo lo que pude y salí con el primer vuelo a Miami. No saber dónde y cómo comenzar fue la sensación más horrible. Después de todo lo que tuve una vez, la pregunta que tenía en mi mente era: ¿tendré éxito nuevamente?”

Fleitas pronto obtuvo la respuesta mientras vivía con sus padres en Miami, cuando recibió una llamada de su jefe anterior de Wells Fargo sobre un trabajo. Se reincorporó a la compañía el 15 de marzo de 2018. “Para siempre estaré agradecido a Wells Fargo por la oportunidad de restablecerme a mí y mi reputación con tanto amor y apoyo”.

“Me ayudó a empezar de nuevo y recuperarme de haber dejado atrás un sueño arruinado por la naturaleza”.

Tormenta acelera la migración

Imágenes lado a lado que muestran secciones de una carretera arrastrada por el agua a través de un puente y una casa sin techo y paredes frontales —daños causados por el huracán María en Puerto Rico—.
Después del huracán María, Justiniano vio carreteras destruidas por el agua y casas gravemente dañadas.

Según el Center for Puerto Rican Studies (Centro de Estudios de Puerto Rico) (en inglés) de la City University of New Yok (Universidad de la Ciudad de Nueva York), Justiniano, Urbaez y Fleitas se encuentran entre los más de 300,000 puertorriqueños que se estima que han salido de la isla después del huracán María.

La migración de población ha estado en curso desde hace más de una década, dijo el centro — 525,769 puertorriqueños se han mudado a la zona continental de los EE. UU. desde 2006 hasta 2016— pero la tormenta aceleró este desplazamiento.

El centro, que está liderando los esfuerzos para reconstruir Puerto Rico (en inglés), estima que otros 470,000 residentes podrían dejar la isla entre 2017 y 2019, como resultado del huracán María. Mientras que 49 de los 50 estados han recibido residentes después de la tormenta, Florida ha recibido la mayoría (casi el 42 por ciento de todos los migrantes de Puerto Rico). Dentro de Florida, el área metropolitana de Orlando ha atraído a la mayoría de los migrantes.

Asistencia a pequeñas empresas

Gaby Ortigoni, presidenta de la Cámara de Comercio Hispana de Metro Orlando (en inglés), dijo que las conexiones familiares, las comunidades acogedoras, los vuelos directos múltiples desde el Aeropuerto Internacional de Orlando, y el rápido crecimiento de la población hispana, todos han atraído a miles de puertorriqueños, incluidos los empresarios, a establecerse en la zona central de Florida después del huracán María.

Ortigoni dijo que junto con Prospera (en inglés) —una organización sin fines de lucro especializada en el desarrollo económico y asistencia a los empresarios hispanos en abrir o expandir sus empresas— y compañías como Wells Fargo, la Cámara está ayudando a los propietarios de pequeñas empresas de Puerto Rico tanto en expandir sus operaciones a Florida como en fortalecerlas en la isla.

Ortigoni dijo que desde octubre de 2017 hasta junio de 2018 Prospera ha ayudado a por lo menos a 500 empresarios puertorriqueños que han expresado interés en expandir sus operaciones a la zona central de Florida.

“Los puertorriqueños han constituido más de la mitad de los participantes de los seminarios de desarrollo empresarial ofrecidos por Prospera”, agregó Ortigoni, “y el 40 por ciento de los clientes de consultoría de Prospera en la región han sido puertorriqueños, un aumento del 30 por ciento con respecto al mismo período en 2017”.

“El número estimado de personas que se han mudado de Puerto Rico para quedarse en la zona central de Florida fluctúa entre 50,000 y más de 300,000”, dijo Ortigoni. “Sin embargo, basándose en los informes suministrados por los sistemas escolares y otras agencias gubernamentales, la cantidad real podría acercarse a 65,000. Por eso estamos organizando una conferencia para examinar más de cerca los datos y guiar nuestra respuesta”.

Foto de Gaby Ortigoni, presidenta de la Cámara de Comercio Hispana de Metro Orlando.
Gaby Ortigoni es presidenta de la Cámara de Comercio Hispana de Metro Orlando, que está tratando de ayudar a pequeñas empresas a recuperarse, expandirse y crecer después del huracán María.

Transiciones financieras

Además de apoyar el desarrollo de pequeñas empresas, Wells Fargo trabajó con la Cruz Roja para realizar envíos directos de provisiones a Puerto Rico después del huracán María y contribuyó con $575,000 para la asistencia por desastre en Puerto Rico, México y Asia después de los desastres. Los miembros del equipo de Consumer Banking (Banca para el Consumidor) de Wells Fargo en El Paso, Texas, se han sumado a estos esfuerzos enviando nuevos juguetes, juegos de mesa, rompecabezas y materiales de arte a la Liga de Fútbol de Puerto Rico para los niños durante las fiestas.

“Como hemos tenido a personas que emigran de Puerto Rico y buscan restablecerse aquí, hemos trabajado con organizaciones como la Cámara de Comercio Hispana y Prospera para ayudar a estos miles de clientes en esa transición”, dijo Derek Jones, Presidente del Banco de la Región de Florida Central para Wells Fargo. “Sabemos que una de las formas clave de hacerlo es establecerse desde el punto de vista financiero, y tener a Sasha y a otros como ella nos ha ayudado a estar disponibles para nuestros clientes.”

Jones dijo que la historia de Justiniano sigue inspirándole a él, al igual que ha servido de inspiración a los miembros del equipo y a los clientes de Justiniano.

“Nosotros realmente creemos en contratar a una población de diversidad étnica para que refleje a nuestra comunidad, y también creemos firmemente en la importancia de desarrollar a nuestros miembros del equipo para que puedan proporcionar la mejor experiencia para nuestros clientes”, señaló Jones. “La historia de Sasha es un ejemplo perfecto de cómo ambas coincidieron aquí en la zona central de Florida”.

‘Ella nos inspira’

Hebert no deja de asombrarse de que Justiniano se haya mudado de un territorio de habla predominantemente hispana a otro donde el inglés es el idioma principal, y de cómo aprendió el inglés por su propia cuenta.

“A Sasha le llamamos nuestra pequeña guerrera”, dijo Hebert. “Ella nos inspira cada día porque todos sabemos por lo que ha pasado, a pesar de que nunca lo adivinarías de su actitud. Siempre está sonriendo. Hasta el día de hoy ella dice, ‘Ashley, gracias por esta oportunidad. Gracias por traerme a bordo. Gracias por darme la oportunidad de empezar de nuevo’. Es tan humilde y agradecida”.

“Su fortaleza de ánimo nos ha hecho a todos realmente fuertes como equipo. Siempre hemos sido un equipo muy sólido, pero ella ha unido a nuestra familia aún más y nos fortaleció aún más. Ella es increíble y hace que todos nosotros tengamos la aspiración de relacionarnos aún mejor con nuestros clientes y entre nosotros”.

Justiniano tiene los mismos sentimientos sobre Hebert y los miembros de su equipo.

“Quiero hacer un mejor trabajo porque quiero que mi equipo vea los avances que estoy haciendo y lo que han significado para mí sus notas como ‘Estás haciendo un buen trabajo, Sasha, iestoy orgulloso de ti!’ y otros reconocimientos y la ayuda que me brindaron para expresar los conceptos financieros en el mejor inglés posible para mis clientes de habla inglesa”, dijo Justiniano.

“Vine a trabajar a Wells Fargo porque necesitaba un empleo, y mi madre y yo estuvimos sin trabajo un par de meses. Vi en Internet que Wells Fargo estaba buscando un cajera bilingüe, y me dije: ‘Voy a solicitar el trabajo y tal vez me lo ofrezcan’“.

“Gracias a Dios que Wells Fargo me dio la oportunidad”, dijo. “Como mi mamá siempre dice, yo sé que: ‘Si trabajas arduamente y te mantienes positivo, puedes superar cualquier cosa’”.

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