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Una madre se ríe con sus dos hijos pequeños mientras los muchachos comen galletas, sentados en una mesa.

La esperanza, la adversidad y el triunfo llevan al aumento de los propietarios de vivienda hispanos

Los hispanos se han convertido en uno de los principales motores del mercado inmobiliario de EE. UU. durante los últimos años; muchos de ellos superan las adversidades gracias a su determinación e ilusión.

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Casi medio millón de compradores de vivienda hispanos maniobraron con éxito en el difícil mercado inmobiliario de EE. UU. el año pasado. Según los datos de la industria (en inglés), los compradores de este segmento —desde médicos o maestros hasta trabajadores de la construcción— alcanzaron el sueño americano y aumentaron la tasa de propietarios de vivienda hispanos más que cualquier otro grupo étnico.

Como parte de esa tendencia, Nelly Mancia se encuentra hoy entre los vencedores, muchos de los cuales han superado grandes dificultades para convertirse en propietarios de vivienda por primera vez. Esta maestra de escuela pública y madre divorciada de tres hijos que vive en Hayward, California, compró una townhouse (casa adosada) con su hermana en junio, y culminó un viaje de esperanza, adversidad y triunfo que duró dos años.

Nelly Mancia camina por su vecindario con su hija, Anna Victoria. Su hijo, Daniel, anda en patineta detrás. Mancia se convirtió en propietaria de vivienda por primera vez en junio. (2:15)

“Fue algo así como el sueño de mi vida”, dijo. “Lo que me motivó fue dar a mis hijos un lugar feliz y estable, y tener la sensación de que todos estaríamos bien. Habíamos estado viviendo todos en una habitación, con poco espacio o libertad. Así que encontrar y tener una casa propia fue una bendición increíble”.

Otros compradores de vivienda hispanos han mostrado la misma determinación durante los últimos años, convirtiendo al segmento hispano —que está creciendo rápidamente— en un motor clave para la venta de viviendas en EE. UU., señalan los funcionarios de la industria. De 2008 a 2018, por ejemplo, los hispanos representaron casi el 64% del incremento neto del número de nuevos propietarios de vivienda en todo el país, según “The 2018 State of Hispanic Homeownership Report” (El Informe del Estado de la Propiedad de Vivienda Hispana de 2018) (en inglés).

“Los principales indicadores, como composición de hogares, tendencias de ingresos, edad y confianza del consumidor sugieren que los hispanos seguirán impulsando el incremento del número de propietarios de vivienda en Estados Unidos en el futuro inmediato”, escribió Marisa Calderón, autora del informe y Directora Ejecutiva de la patrocinadora del estudio, la National Association of Hispanic Real Estate Professionals (Asociación Nacional de Profesionales Hispanos de Bienes Raíces) o NAHREP (por sus siglas en inglés).

No es sorprendente que el impresionante crecimiento del segmento hispano haya captado la atención de Wells Fargo y de la industria hipotecaria de EE. UU.

En 2016, la compañía lanzó el compromiso de aportar $125 mil millones a lo largo de 10 años para aumentar la cantidad de propietarios de vivienda hispanos en colaboración con el Hispanic Wealth Project (Proyecto para el Patrimonio de los Hispanos) (en inglés) de la NAHREP y el National Hispanic Heritage Month (Mes de la Herencia Hispana) (en inglés) (del 15 de septiembre al 15 de octubre). Sus objetivos también incluyen una inversión de $10 millones en educación financiera y en asesoramiento para la compra de vivienda.

Hasta la fecha, Wells Fargo ha financiado casi $32 mil millones en préstamos hipotecarios a 128,412 familias y propietarios de vivienda hispanos y ha invertido $5.1 millones en educación y asesoramiento, según los registros de la compañía.

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“Nuestro compromiso con la comunidad hispana se centra en valores, familias, hogares, diversidad y circunstancias del mercado”, indicó Cerita Battles, Directora de Wells Fargo Home Lending Diverse Segments. “Con cada dólar que invertimos en educación financiera y con cada préstamo que otorgamos a un comprador de vivienda hispano, invertimos en el fortalecimiento de su vida financiera. Es excelente para las personas y bueno para el negocio”.

Para Mancia, de 38 años, la diferencia que le ha supuesto ser propietaria de vivienda es indiscutible. Dijo que sentía que había logrado lo imposible al mudarse de una sola habitación en la casa de sus padres a una townhouse con mucho espacio para su familia, incluida su hermana Yanira, que también vive allí.

“Estuve muy estresada durante mucho tiempo”, dijo Mancia. “Hacía una oferta y los niños se entusiasmaban. Luego no conseguíamos la casa y se echaban a llorar. Finalmente, dejé de llevarlos conmigo a ver las propiedades. Simplemente no quería que volvieran a entristecerse ni a decepcionarse. Entonces, como de la nada, esta townhouse se puso a la venta”.

Cerita Battles
Cerita Battles

Reconoce el mérito de un trío de aliadas —Mariana Flores-Herrera de Wells Fargo Home Lending, Nancy Rivera de A-1 Community Housing Services y agente de bienes raíces, Gemma Buenrostro— por haber facilitado la compra de una casa justo en Hayward, cerca de su familia y trabajo, lo que evitó horas de viajes diarios entre la casa y el trabajo.

“Sin lugar a dudas, la historia de Nelly fue una de mis mejores historias de éxito del año pasado”, indicó Rivera, Directora y Fundadora de A-1 Community Housing Services, una organización sin fines de lucro que cuenta con el apoyo de Wells Fargo. “Enfrentó tantos desafíos —el divorcio, mudarse a vivir con sus padres, el cuidado de sus hijos, el estrés de su trabajo como maestra— pero no se dio por vencida. Estaba decidida a encontrar el lugar adecuado para sus hijos”.

“Nuestro compromiso con la comunidad hispana se centra en valores, familias, hogares, diversidad y circunstancias del mercado. Con cada dólar que invertimos en educación financiera y con cada préstamo que otorgamos a un comprador de vivienda hispano, invertimos en el fortalecimiento de su vida financiera. Es excelente para las personas y bueno para el negocio”. 

— Cerita Battles

Rivera y Flores-Herrera colaboraron con Mancia para ayudarle a calificar para dos programas clave de préstamos hipotecarios diseñados para compradores de ingresos bajos y moderados: uno ofrecía asistencia para el pago inicial a través de la California Housing Finance Agency (Agencia de Financiamiento para la Vivienda de California) y otro cubría los costos de cierre para maestros. Wells Fargo era el único banco certificado como prestamista para el programa estatal.

“Analicé la situación de Nelly y su hermana y les dije: ‘De verdad pienso que podemos trabajar con estos números’”, recuerda Flores-Herrera. “Lo que más me impresionó fue que a Nelly realmente le importaban sus hijos y que su familia era su prioridad. Sabía que tenía que encontrar una vivienda cerca de sus padres y de la escuela donde trabaja para poder estar disponible para sus hijos tanto como fuera posible”.

Rivera indicó: “Mariana es simplemente increíble. Tenía el conocimiento, la perspicacia y la persistencia para lograrlo. Ella hizo un seguimiento constante y se mantuvo en contacto con Nelly durante más de un año porque realmente se preocupaba por ella, no solo como cliente, sino como persona”.

Mancia dijo que siempre estará agradecida por lo que hizo su ‘equipo’ para ayudarle a alcanzar este hito en su vida. Después de haber venido con sus padres a EE. UU. desde El Salvador hace décadas, estudió mucho en la escuela, obtuvo un título universitario y consiguió un trabajo como maestra de preescolar en el Distrito Escolar Unificado de Hayward.

Sin embargo, nada se compara con el momento en que sorprendió a sus hijos con su nueva casa, dijo Mancia. Después del cierre de la compra de la casa, persuadió a los niños para que la acompañaran para “ver una nueva propiedad”. Al entrar por la puerta, se quedaron entusiasmados, a pesar de su cautela ante las decepciones pasadas, dijo.

La propietaria de vivienda y maestra de preescolar, Nelly Mancia, y sus tres hijos dan un paseo agarrados de la mano por su vecindario en Hayward, California.
La maestra de preescolar, Nelly Mancia, y sus hijos Daniel, Anna Victoria y Mateo dan un paseo por su vecindario en Hayward, California. Crédito fotográfico: Jennifer Donaldson

Cuando Mancia los llevó a la que luego sería la habitación de sus hijos varones, los muchachos y su hermana de dos años miraron dentro del armario y encontraron un cartel que decía: “Bienvenidos a casa… con Dios, todo es posible”. Los tres se pusieron a bailar, reír y llorar mientras Mancia grababa la celebración en video.

“Al principio, simplemente se quedaron boquiabiertos”, dijo. “Pero les dije: ‘Sí, es realmente nuestra casa. ¡La compré! ¡Lo hicimos!’ Y estaban muy felices. Fue uno de los mejores momentos de mi vida”.

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