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Debbie Allen de pie al frente de jóvenes bailarinas mientras levantan sus brazos a los lados y miran hacia el costado. En el margen superior izquierdo, hay un indicador amarillo que dice: “Actualización sobre la COVID-19”.
La Debbie Allen Dance Academy es una organización sin fines de lucro que ofrece un plan de estudios de danza integral a estudiantes a partir de los 4 años de edad, con becas para al menos el 70% de sus estudiantes.
Debbie Allen de pie al frente de jóvenes bailarinas mientras levantan sus brazos a los lados y miran hacia el costado. En el margen superior izquierdo, hay un indicador amarillo que dice: “Actualización sobre la COVID-19”.
La Debbie Allen Dance Academy es una organización sin fines de lucro que ofrece un plan de estudios de danza integral a estudiantes a partir de los 4 años de edad, con becas para al menos el 70% de sus estudiantes.
Small Business
April 20, 2021

Crear un “mundo virtual de la danza” durante una crisis

Cuando las clases y los programas se vieron interrumpidos por la pandemia de la COVID-19, la Debbie Allen Dance Academy dio un giro y ahora está influenciando virtualmente a personas de todo el mundo, gracias a un préstamo del Programa de protección de pago de Wells Fargo.

Editor’s note: An English-language version of this story is also available.

Nota del editor: Una versión de este relato también apareció en la campaña “Le dimos la vuelta juntos”.

Al crecer en el Sur en la década de 1960, las oportunidades de Debbie Allen fueron limitadas. Afortunadamente, una subvención le permitió ser la primera estudiante negra en la Houston Ballet Foundation, con lo que logró una exitosa carrera como productora, directora, coreógrafa, autora, bailarina y actriz. Con el deseo de darles esa misma oportunidad a los jóvenes, Allen creó la Debbie Allen Dance Academy (en inglés), una organización sin fines de lucro que ofrece un plan de estudios de danza integral a estudiantes a partir de los 4 años de edad.

Debbie Allen sentada en una silla sonríe a la cámara. Detrás de ella se ven parcialmente un sofá y un cuadro.
A través de sus nuevas clases de danza virtuales, la Debbie Allen Dance Academy ha llegado a una cantidad exponencialmente mayor de gente que las típicas clases en persona.

La organización ofrece entrenamiento en las áreas de ballet, tap, hip-hop y actuación, entre otras, con becas para al menos el 70% de sus estudiantes. La organización sin fines de lucro también ofrece demostraciones y programas gratuitos de servicio comunitario para adultos mayores, pacientes con cáncer y sobrevivientes de la enfermedad, víctimas de violencia doméstica y otros en todo el mundo. Pero depende de donaciones, dijo Allen.

“Mi misión es recaudar dinero para subsidiar la capacitación de jóvenes que normalmente no podrían pagar la calidad de lo que hacemos… No hice esto para ganar dinero, sino para marcar la diferencia”, señaló Allen.

“Todo se detuvo”

“Mi misión es recaudar dinero para subsidiar la capacitación de jóvenes que normalmente no podrían pagar la calidad de lo que hacemos... No hice esto para ganar dinero, sino para marcar la diferencia”. — Debbie Allen

“Cuando comenzó la pandemia de la COVID-19”, dijo Allen, “todo se detuvo. De repente, se cerró todo. No podíamos hacer nuestros programas. No podíamos hacer nuestros conciertos. No podíamos hacer nada… ¿qué sucede con el equipo docente? Son todos bailarines que a menudo no tienen seguro. ¿Qué dinero teníamos para pagar estas cuentas ya que somos una organización sin fines de lucro?”

El personal de la academia de danza solicitó un préstamo del Programa de protección de pago a través de Wells Fargo, donde la organización sin fines de lucro ha realizado sus operaciones bancarias durante más de una década. Se aprobó el préstamo de $172,500, lo que ayudó a la organización a cubrir la nómina y los salarios y a organizar un Intensivo Virtual de Verano, que permitió a estudiantes de todo el mundo asistir a programas de danza y entrenar desde sus hogares.

“Lo que me encantó es que, desde el inicio, nos concentramos en apoyar a las pequeñas empresas y organizaciones sin fines de lucro como la Debbie Allen Dance Academy con nuestros préstamos del PPP”, dijo Gigi Dixon, Consultora Sénior de Government Relations and Public Policy (Relaciones Gubernamentales y Políticas Públicas) de Wells Fargo. “Estoy muy orgullosa porque pudimos inyectar capital en una organización de arte significativa para tantas personas”.

Ava Bokelberg, una estudiante de la Debbie Allen Dance Academy que también asistió al Intensivo Virtual de Verano, dijo que las clases virtuales le ayudaron con su técnica y la mantuvieron ocupada durante la pandemia de la COVID-19.

“Puedo hacer lo que amo”, dijo Bokelberg. “Todos pueden tomar clases de danza, y creo que es realmente sorprendente que podamos hacerlo durante esta pandemia”.

Allen señaló que fue inteligente solicitar el préstamo del PPP para la organización sin fines de lucro. “Valió tanto la pena cada momento que llevó obtener la aprobación y conseguir un préstamo de este tipo en un momento de crisis”, dijo. “De no haberlo tenido, no creo que hubiéramos podido tener éxito este verano, así que fue una bendición. Agradezco muchísimo a Wells Fargo por el apoyo y la ayuda”.

“Aquellos de nosotros que somos visionarios y tenemos ideas creativas seguiremos de pie”

Cuando la academia de danza cerró para el entrenamiento en persona debido a la pandemia, se convirtió en un “mundo virtual de la danza”, dijo Allen. 35,000 personas miraron la primera clase en Instagram, lo cual tuvo un alcance exponencialmente mayor que las típicas clases en persona.

“Es como una migración o evolución forzada”, señaló Allen. “Aquellos de nosotros que somos visionarios y tenemos ideas creativas seguiremos de pie porque no parece que la COVID vaya a irse pronto. Tenemos que encontrar una manera de coexistir, así que ¿cómo comprometemos a los estudiantes? La COVID nos distanció físicamente, pero nos conectó de manera virtual”.

Dos jóvenes bailarinas frente a barras de danza, las manos en las caderas y mirando hacia adelante. Junto a la imagen hay una cita: “Estoy muy orgullosa porque pudimos inyectar capital en una organización de arte significativa para tantas personas”.

Las clases y los programas virtuales han ayudado a bailarines como Megan Prout, una reciente alumna y becaria de la Debbie Allen Dance Academy. Se suponía que Prout asistiría al Conservatorio de Boston en Berklee en persona, pero debido a la pandemia de la COVID-19, está asistiendo virtualmente y entrenando con la Debbie Allen Dance Academy.

“Todavía puedo continuar con mi amor por la danza, y aunque estamos bailando por Zoom, sigo trabajando con mucho empeño como lo haría en persona”, sostuvo Prout. “Tienen tantas clases por Internet. Todas las personas del mundo pueden continuar con su amor por la danza, y todos pueden entrenar con nuestros asombrosos maestros”.

En un momento difícil como durante una pandemia, las artes son especialmente importantes para la gente, añadió Allen. “¿Qué es lo que nos mantiene motivados para saber que hay luz al final de este túnel? Es el arte”, dijo. “Es lo que hacemos. La gente necesita estar comprometida. Lo que hago, lo que hacemos aquí en DADA, y lo que hacen otras personas en el mundo de la danza, en las artes, ha demostrado ser vital para nuestra comunidad mundial, y sabemos que somos esenciales”.

Un edificio con un cartel de Wells Fargo Bank junto a un cuadro rojo con letras blancas que dice: “Wells Fargo responde a la COVID-19”.

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